Lucas

Tenia que escucharte personalmente en la audiencia. Saber quien eras, intentar saber lo que sentías y ayudarte en lo posible. Llegaste y eras todo un ovillo, campera  y pantalón grande, todo un manojo confuso de texturas, donde podias ocultar tu rostro y tu cuerpo, inmerso en ropajes enormes. 

No ha sido justo Lucas que las circunstancias de tu infancia y adolescencia te fueran llevando a este dolor inconmensurable expuesto en tu apariencia visible. Esta imagen de espejo roto. El niño curioso e investigador, el adolescente sensible y con amor a la música. El perverso subido en su rol de padre te volvió a dar otra estocada y otra vez su brazo maligno sobre tu fragilidad, tu vulnerabilidad. Nos habíamos conocido mucho antes en otra audiencia donde tenias quince años menos. Trate de decir palabras que pudieran darte algo de lumbre en ese espacio oscuro en que estabas sumergido, extender una mano amorosa que te diera esperanza y mostrarte algo del espejo del niño, del adolescente que aun desde la historia de barro de tu infancia se conectaba con la belleza, el conocimiento y el arte. Ojala Lucas te haya podido acercar a esa pequeña luz.