Epílogo libro ECOS DEL HORROR

“Nadie pudo prever que el niño encerrase en sí mismo un secreto vital, capaz de arrancar el velo sobre los misterios del

alma humana, una incógnica necesaria al individuo adulto para la resolución de sus problemas individuales y sociales”

Maria Montessori.

Graciela Dora Jofré.[1]

Ya estaba concluyendo la audiencia donde debía escuchar tu opinión. Tu padre pedía nuevamente
la revinculación, negando sistemáticamente la denuncia de tu madre sobre el abuso sexual hacia
tu hermana, como tambien tus anteriores negativas a verlo a quien te quiera escuchar. Todo estaba
siendo filmado en la video cámara del juzgado.

Te pregunté: – Como jueza, ¿qué quisieras que yo haga, que esperás de mí?
Y tu respuesta luego de pensarlo fue: – Yo quisiera….que hagas felices a los niños.
Te vuelvo a preguntar: -…Y ahora hablamos de vos. Que te haría feliz a vos?…en que podría yo hacerte feliz?
Determinada me respondiste: – Que salga de mi vida…[2]

Así son los niños, sabios inocentes en cuerpos frágiles, llenos del sentido común del que solemos adolecer los adultos. Tememos el lenguaje de los niños y su innata espontaneidad porque nos desnuda, como en el cuento del emperador que se creía vestido con los mejores ropajes y es un niño quien grita ante una multitud cobarde la verdad: estas desnudo! Así, los adultos estamos frente a un niño, desnudos. Se expresan con una enorme creatividad en su lenguaje, nos hablan con sus dibujos, sus juegos, sus gestos, sus silencios. Los niños no conocen de especulaciones a la hora de decir lo que sienten. Y sus palabras suelen tener tantas veces la potencia y fuerza de una flecha que va directa al centro y lo atraviesa. Que los niños sean objeto para la crueldad de adultos perversos y malvados nos enrostra nuestra miseria humana oculta; esa cara en un espejo que nos espanta mirar. Me he preguntado todos estos años porque la gente adulta evita saber de los abusos sexuales en la infancia resistiéndose sugestivamente a conocer de esta tragedia en la vida humana. Y aventuro una respuesta: porque muy probablemente toca algún aspecto traumático o perverso de su vida presente o recuerdos negados del pasado propio o afectivamente cercano. La sociedad se nutre de las máscaras, mentirosas fachadas que ocultan lo que se es en la intimidad familiar; pretende cubrir con su manto de silencio la existencia de los maltratos y abusos sexuales en la infancia dentro de la familia. Es la conducta social mayoritaria del no querer ver, escuchar, ni hablar sobre el abuso sexual infantil; y desde esa decisión individual y voluntaria de millones de personas se conforma la opinión pública facilitadora a la impunidad de los agresores.

Es la actitud del no sé, que en esencia es un no quiero saber. Por otro lado, muy lenta y dificultosamente, sigue su movimiento la rueda que impulsan los sobrevivientes y todas aquellas personas que si quieren saber de este atroz delito, aportando sus saberes y experiencia profesional para que esto cambie. Estos delitos nos confrontan con lo peor de nuestra condición humana y No ha sido justo Lucas que las circunstancias de tu infancia y adolescencia te fueran llevando a este dolor inconmensurable expuesto en tu apariencia visible. Esta imagen de espejo roto. El niño curioso e investigador, el adolescente sensible y con amor a la música. El perverso subido en su rol de padre te volvió a dar otra estocada y otra vez su brazo maligno sobre tu fragilidad, tu vulnerabilidad. Nos habíamos conocido mucho antes en otra audiencia donde tenias quince años menos. Trate de decir palabras que pudieran darte algo de lumbre en ese espacio oscuro en que estabas sumergido, extender una mano amorosa que te diera esperanza y mostrarte algo del espejo del niño, del adolescente que aun desde la historia de barro de tu infancia se conectaba con la belleza, el conocimiento y el arte. Ojala Lucas te haya podido acercar a esa pequeña luz. no puede haber evolución si no se comienza por conocer de esta realidad donde no existe enfermedad, sino voluntad y maldad. Las historias aquí contadas de Fabián, María, Christian, Pedro, Mónica, Ornela, Martina entre otras, son sólo un vislumbre de millones de historias de quienes en su infancia o adolescencia han sido abusados sexualmente por personas adultas afectivamente cercanas. El abuso sexual infantil es un delito que atraviesa sin tiempo la vida de una persona, imprescriptible, cuyos ecos de horror son para siempre en su vida. Al Sistema de Justicia solo llega un ínfimo número de denuncias de este delito. Es la punta del iceberg que esconde un mar de fondo inmenso de silencios y secretos familiares. Historias de adultos que relatan en tiempo presente la atrocidad que destruyó sus infancias o adolescencias sin referentes afectivos que les creyeran o protegieran de su agresor. Un niño sólo tendrá acceso a la justicia por medio de un adulto protector que denuncie el delito; la mirada adulta receptiva y el coraje para denunciar es su única posibilidad. Y si pudieron relatar los abusos sexuales, debe ser creído. -Nunca me anime a decir lo que me hacia mi papa porque no me iban a creer- dice Mónica en uno de los testimonios expuestos. Escuchar es comprender. Del latín comprehendere significa contener, abarcar; percibir mentalmente. (Gomes de Silva, 1985). Y desde el Sistema de Justicia, escuchar a un niño víctima de abusos sexuales exige abarcar con la mirada y el corazón su lenguaje corporal, gestual, sus silencios abruptos y todo aquello que conforma el rico lenguaje expresivo de un niño (dibujos y juegos) Si pudo relatar los abusos, creerle. Creer en la existencia de los abusos sexuales relatados y denunciados es indispensable para poder proteger con todas las herramientas disponibles que tenemos los jueces para tal fin a quienes son sus víctimas. Cuando un niño ha podido expresarse sobre los abusos sexuales y se descree, en un ámbito donde debiera impartirse JUSTICIA, se lo abandona a ese vacio del que hablan los profesionales que escribieron en este libro. Ya desde la antigüedad se sabe que de la boca de los niños sale la verdad – ex ore parvulorum veritas -pero sucede que los adultos a través de la historia hemos pretendido aplastar esa verdad, sencilla, directa que los niños nos instalan con su lenguaje expresivo. La paradoja de los adultos, reyes de la manipulación y las mascaradas sociales es que pretendemos saber lo mejor para los niños, y minimizamos su capacidad para decir lo que sienten y más aun lo que no pueden entender y los atormenta. Los niños siempre esperan de nosotros cuando se sienten angustiados, necesitan de nosotros adultos. Siempre esperan. Y la Justicia tiene una responsabilidad indelegable y fundamental. El abuso sexual infantil es un delito nacido de la maldad humana, si queda impune, silenciado, atravesara como una daga toda la historia futura de ese niño. Es hora que caiga el velo sobre la peor cara del adulto humano. La historia evidencia como se ha maltratado y abusado de los niños a través del tiempo sin consecuencias sociales. Mientras se siga avasallando la dignidad de los niños, no creyéndoles si manifiestan abusos o maltratos; si se les amordaza la palabra con ideologías nacidas en mentes siniestras, envueltas en hipócritas argumentaciones que dicen defender sus derechos; si seguimos en el camino de la complacencia y la comodidad cobarde de no querer saber ni hablar de los secretos familiares que atormentan infancias; y si la balanza de la justicia sigue con su desequilibrio en favor del adulto agresor de un niño entonces nada cambiara. Que hagas felices a los niños- me respondiste con tus nueve años. Y en ese pedido tuyo esta lo que todo niño espera siempre de nosotros los adultos. Soy todavía un niño y estoy a vuestra merced. Por eso sois tan prepotentes, a pesar de vuestra debilidad. Para derribar ese mundo que me impide vivir haría falta un coraje heroico. (Miller, 1991)

Empecemos hoy.

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1. Jueza a cargo del Juzgado de Paz Letrado de Villa Gesell desde el año 1996 hasta la fecha. Abogada
recibida en la Universidad Nacional de La Plata (1974/1978).Autora del libro “Niñas y niños en la
Justicia.Abuso sexual en la infancia” Buenos Aires( 2016)Ed.Maipue.

2. Dialogo que transcribo de la fundamentación de la sentencia donde rechazo la revinculacion pedida

por el padre. Publicada en http://lavozdelavictimaylajusticia.blogspot.com/2022/04/resolucion-judicial-
rechazando.html